diumenge 21 de juny de 2009

A la puta que se llevó mis poemas (Charles Bukowsky)



Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡Por Dios!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero? Usualmente
lo sacan de los dormidos y borrachos pantalones enfermos en el rincón
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de cincuenta,
pero mis poemas no.


No soy Shakespeare
pero puede que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros;
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
"veo que he creado muchos poetas
pero no tanta poesía."

dissabte 26 de gener de 2008

De la incógnita (Clara Janés)




Alguien desata el primer nudo de los vientos, y el segundo, y el tercero. El vuelo se quiebra y sus restos van a posarse en el altar del dios desconocido. Una mano de aire corona el día y la noche y se desvanece.

Clara Janés (Los números oscuros)

dijous 24 de gener de 2008

Ya nada ahora (Ángel González)


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Siempre seguirá con nosotros...

YA NADA AHORA

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-

podrá evitarlo:
exento, libre,

como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,

creciente en un espacio sin fronteras,

ese amor ya sin ti me amará siempre.




Ángel González (de Deixis en fastasmas - 1992)

dimecres 11 de juliol de 2007


"El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad."

Arthur Schopenhauer

diumenge 8 de juliol de 2007

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj


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dijous 24 de maig de 2007

Lisbon revisited (1928)


Nada me ata a nada.
Quiero cincuenta cosas al tiempo.
Con angustia del que tiene hambre de carne anhelo
no sé bien qué:
definidamente lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en el soñar inquieto
de quien duerme inquieto, a medias soñando.

Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron cortinas ante todas las hipótesis que podría ver en la calle.
En el callejón que yo encontré no hay el número de puerta que me dieron.

Desperté a la misma vida que me había adormecido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida tan sólo deseada me harta -hasta esa vida...

Comprendo a intervalos inconexos;
escribo en los lapsos de cansancio;
y es tedio hasta del tedio lo que me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
no sé que islas del Sur imposible me aguardan, náufrago;
o qué palmares de literatura me darán un verso al menos.

No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna...
Y en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma, donde memoro sin causa
(y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
en los caminos y atajos de las florestas lejanas
donde supuse mi ser,
huyen desmantelados, últimos restos
de la ilusión final,
mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.

Otra vez vuelvo a verte,
ciudad de mi infancia pavorosamente perdida...
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí...
¿Yo? Pero, ¿soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
y aquí volví a volver y volver,
y aquí de nuevo he vuelto a volver?
¿O todos los Yo que aquí estuve o estuvieron somos
una serie de cuentas-entes ensartadas en un hilo-memoria,
una serie de sueños de mí por alguien que está fuera de mí?

Otra vez vuelvo a verte
con el corazón más lejano, el alma menos mía.
Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-
transeúnte inútil de ti y de mí,
extranjero aquí como en todas partes,
tan casual en la vida como en el alma,
fantasma errante por salones de recuerdos
con ruidos de ratas y de maderas que crujen
en el castillo maldito de tener que vivir...

Otra vez vuelvo a verte
sombra que pasa a través de sombras y brilla
un momento a una luz fúnebre desconocida
y entra en la noche cual estela de barco al perderse
en el agua que dejamos de oír...

Otra vez vuelvo a verte,
mas, ¡ay, a mí no vuelvo a verme!
Se rompió el espejo mágico en el que volvía a verme idéntico,
Y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí,
¡un pedazo de ti y de mí!...

Fernando Pessoa.

diumenge 20 de maig de 2007

Los ojos no saben mentir (D. Valdés)


Los ojos del ciego son los besos de la puta. Las manos del borracho no saben mentir. Piensa en mañana. Si el mundo girara al revés, la vida seguiría igual. La puta seguiría besando al infinito, el ciego seguiría mirando al infinito. Y las manos del borracho seguirían temblando delante de nuestras miradas delatoras como las hojas de un tormentoso sauce llorón. Los ojos del ciego son inservibles. No dicen nada porque no pueden decir nada. La puta besa por dinero. Sus besos van al cielo vírgenes de amor. Tampoco quieren decir nada. Nadie quiere a un borracho, a un ciego o a una puta. Y si mañana el mundo girara al revés, seguiríamos ignorándoles, como el recién nacido ignora el dolor del parto. Nuestra felicidad se construye sobre cimientos de dolor ajeno. Porque si duele en la piel de otro no duele en la tuya. Y a casi nadie le gusta el sufrimiento gratuito, el sufrimiento sin razón. El sufrimiento de la puta, del ciego, del borracho.


Daniel Valdés (frag. de "Báilame el agua")